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domingo, 29 de noviembre de 2009

Machinas Imperatrix Mundi

La idea es revolucionaria, fantástica, extravagante, delirante, utópica, imposible, peligrosa, aterradora, enfermiza, excelente, necesaria, fundamental, irrealizable; es el producto de una mente desequilibrada, de un intelecto genial, de un delirium tremens, de una noche de alcohol, de una profunda reflexión tecnológica o, simplemente, de demasiada ciencia ficción … o de todo ello al mismo tiempo.

Pero… cuál es dicha idea? Simple: Una máquina para gobernar el mundo (Perdón; asumí que si estaba leyendo esto, estaba sentado… lamento si no fue así); una máquina que nos gobierne, es decir, que tome (o sugiera) decisiones y cursos de acción, una especie de robot político.

Ricardo Guibourg ha denominado esta propuesta Programación Política Racional y, una vez analizada, resulta cuando menos una idea polémicamente interesante. Se trata de la creación de un sistema experto de decisión en materia de gobierno, fundamentalmente legislación (pero no exclusivamente).

No se trata, obviamente, de la utilización de la informática para la gestión de proyectos legislativos y administrativos, sino directamente de la automatización de las medidas del Gobierno en sí mismas; que nos gobierne una máquina (o, al menos, que asesore a nuestros gobernantes).

Seguramente, los cultores de ciencia ficción recordaran en este punto a las Máquinas, a Stephen Byerley, y otros robots asimovianos, en tanto que otros tal vez recuerden con más claridad a Skynet y sus Terminators. Pero la hipótesis planteada por Guibourg es una hipótesis seria y debemos analizarla seriamente.

Veámosla desapasionadamente. Sabemos que las computadoras solo son máquinas bobas (y si no lo sabíamos, es hora que nos enteremos), y sólo son capaces de hacer aquello que nosotros somos capaces de programarle. De manera que si la política, en tanto arte de gobernar de la mejor manera posible, es programada adecuadamente, una máquina será capaz de “hacer política” adecuadamente.

Supongamos por un momento que la praxis de gobernar, que consiste en la toma de decisiones, puede ser sometida a una descripción comprensible para un programa informático. Dicho programa podría manipular dicha descripción, darnos propuestas, sugerencias, consejo, advertencias y, en general, facilitarnos la tarea gubernamental.

El autor de nuestra referencia sostiene que un elemento inicial para el armado de un programa de política racional reside en capacitar a la “máquina gubernamental” para conocer la Realidad existente. Para ello, es preciso contar con un “modelo” que describa la Sociedad en su conjunto, compuesto principalmente por variables que puedan ser cuantificables.

Pero variables aisladas no sirven. Es preciso que las mismas sean claramente interrelacionadas, de manera de conocer (en la medida de lo posible) las relaciones e influencias que se dan mutuamente entre ellas.

Por supuesto, esto nos permite tener una visión estática de la actualidad de la comunidad sometida al gobierno informático. Esto no es suficiente, salvo que simplemente queramos saber cómo están las cosas, también necesitamos saber como cambian, como se modifican; es necesario que el modelo sociológico sea dinámico.

Por lo tanto, precisamos identificar, de entre todas las variables integradas al modelo, cuáles pueden ser manipuladas por el Gobierno; es decir, cuáles pueden ser modificadas a voluntad, sea mediante decisiones tomadas por el Ejecutivo, sea mediante normas sancionadas por el Legislativo.

No olvidemos que el objetivo general de los políticos es modificar las cosas (Bueno, alguno quizás quiera mantener el status quo, pero frente a la inevitabilidad de las transformaciones sociales, querrá cambiar para que nada cambie), si bien difícilmente alguien quiera cambiar por el sólo hecho de cambiar. El político quiere transformar la Sociedad para mejor… y dejemos sin definir, por el momento, qué significa ‘mejor’. Por lo tanto, será necesario establecer objetivos, metas a alcanzar, una nueva situación que (vaya uno a saber porqué) es considerada preferible a la situación actual; la descripción de ésta situación deseada debe hacerse en términos de las mismas variables que componen el modelo de la sociedad actual.

Está claro que no todos querrán las mismas modificaciones al sistema social. La programación política racional, al describir la realidad en término de variables cuantificables mutuamente interrelacionadas y requerir objetivos expresados en los mismos términos, llevaría a que los actores sociales formulen sus intereses políticos en forma de objetivos, es decir, nuevos valores asignados a las variables del modelo social.

Una formulación de los distintos programas de gobierno en términos de variables cuantificables tendría una consecuencia interesante (al menos, en los sistemas democráticos): determinar el grado de cumplimiento de las propuestas electorales.

Veamos un ejemplo de cómo podría funcionar. Para dicho ejemplo, hemos elegido un modelo sociológico sencillo y (seguramente) falso; de esta manera, centraremos la polémica en la programación política racional y no en el modelo que la ejemplifica.

Supongamos un sub-sistema social (el sistema económico) que pueda describirse mediante cinco variables cuantificables interrelacionadas: la demanda total de bienes y servicios (D), la oferta total de bienes y servicios (O), el precio de los mismos (P), la cantidad de dinero en circulación (M) y el nivel de empleo (E); supongamos que, además de la clásica ley de la oferta y la demanda, que interrelaciona mutuamente P, D y O, tenemos una relación directa entre M y D, y entre O y E; supongamos también que la única variable manipulable por la política gubernamental es M, y, finalmente, supongamos que el objetivo es incrementar el valor de la variable E.

Una programación adecuada nos indicará que incrementemos M (o procederá automáticamente a hacerlo!); gracias a ésta medida política, se incrementará D, lo cuál incrementará (en ciertas proporciones) tanto P como O, de manera que ésta última impulsará un aumento de E, que es, precisamente, la finalidad que se deseaba.

Por supuesto, el modelo simplificado nos informa que, además de incrementar O en cierta proporción, también se modifican los valores de otras variables, situación que no es necesariamente deseable (por ejemplo, en el caso de P). Seguramente, ciertos actores sociales y grupos políticos desearían mantener P en sus valores actuales; si éste es, en definitiva, el objetivo político del gobierno de turno, la recomendación (o la decisión automatizada) será mantener, o tal vez reducir, el valor de M.

De tener los fundamentos de una programación política racional, en el modelo ejemplificado, el cuerpo electoral optará por incrementar E (a costa de incrementar P), o por mantener o reducir P (a costa de mantener o reducir E); el objetivo tanto del “Partido de E”, como el del “Partido anti P” sería explícito para el pueblo, y el cumplimiento o incumplimiento del mismo, en caso de triunfar, se determinaría de manera precisa.

Por supuesto, pueden existir no solo discrepancia en orden a las metas y objetivos, sino también en orden a determinar las relaciones entre las diferentes variables que componen el modelo social, o a los valores que efectivamente poseen las mismas, ahora o con posterioridad a la aplicación de las medidas políticas que se quieren evaluar.

De esta manera, cada partido (en el sentido de cada grupo que aspira al ejerce el poder legítimo en la sociedad) podrá proponer a los electores, además de objetivos diferentes, modelos sociológicos diferentes (por ejemplo, un modelo monetarista versus un modelo keynesiano del sistema económico) y diferencias en el diagnóstico de la situación social de base.

Y si bien es cierto que tales discrepancias implican juicios de realidad que pueden ser contrastados empíricamente (a diferencia de los objetivos, dependientes de juicios de valores personales), las dificultades en la búsqueda de verificación de las distintas teorías económicas muestran los escollos que habría que superar.

Tal vez la propuesta de Guibourg no se implemente nunca en toda su plenitud, en especial en orden a la programación, pero quizás a partir de dicha utopía podamos lograr una política racional, que favorezca el análisis desapasionado de nuestra sociedad y nuestra toma de decisión ecuánime, sensata y responsable.

Saludos,

Carlos D. Montenegro

Ref.:

El escritor de ciencia ficción Isaac Asimov recurre al gobierno de máquinas o robots, así como a modelos matemáticos de ciencias sociales en varias de sus obras, fundamentalmente en “Yo, robot”, “El fin de la Eternidad”, en y la trilogía original de “Fundación”, “Fundación e Imperio” y “Segunda Fundación”.

La propuesta de Ricardo Guibourg puede verse en su artículo “De la informática jurídica a la programación política racional”, publicado en el libro Informática jurídica decisoria, Ed. Astrea, 1993, pág. 215 y ss.

jueves, 20 de agosto de 2009

La Necesidad de la Política

Usualmente se considera que Kenneth Arrow ha demostrado la imposibilidad de elaborar una función de bienestar social (es decir, un mecanismo de elección social), a partir de las preferencias individuales, que sea racional y que no sea de carácter impuesta ni ditactorial.

A partir de ahí, gran parte de la literatura científica ha buscado una función de bienestar social que satisfaga una serie de condiciones parecidas (pero diferentes) de las planteadas por Arrow, aunque con diverso éxito.

El presupuesto, no siempre expresado en estos intentos, es cierta “insatisfacción” ante las conclusiones de Arrow, cierto carácter negativo de dicho teorema. Por el contrario, vamos a considerar que el mencionado teorema es fundamental o central para la Teoría Política.

En efecto, si bien es usualmente conocido como el Teorema de la Imposibilidad de Arrow, creo que igualmente podría ser considerado como Teorema de la Necesidad del Sistema Político.

Definamos sistema político, en el sentido que lo realiza David Easton, es decir, como aquel subsistema social encargado de asignar autoritativamente valores sociales. La clave, en esta definición será para nosotros el concepto de “autoritativo”.

Definamos autoritativo como la ordenación social de las preferencias que sea impuesta o que sea dictatorial; en símbolos autoritativa def.= (impuesta ó dictatorial)

Representemos ahora el Teorema de Arrows como racional --> ¬Pos(¬impuesta & ¬dictatorial); es decir, si un mecanismo de elección social es racional, entonces no puede ser no-impuesta y no-dictatorial. Por medio de una sencilla transformación usual en Lógica Formal (conocida como normalización), obtenemos la siguiente representación: racional --> ¬Pos¬(impuesta ó dictatorial), y que puede leerse: “si un mecanismo de elección social es racional, entonces no es posible que no sea o impuesto o dictatorial o ambas cosas” .

Nuestra hipótesis es que podemos demostrar que racional --> Nec(autoritativa); esto es, que si un mecanismo de elección social es racional, entonces es necesario que sea autoritativo.

Por definición propia de la lógica modal alética, sabemos que ¬Pos ¬(X) def.= Nec(X); No es Posible que No sea X equivale a es Necesario que sea X.

Reemplazando la X de ésta definición por (impuesto ó dictatorial), obtenemos la expresión siguiente:

¬Pos¬(impuesta ó dictatorial) def.= Nec(impuesta ó dictatorial), de manera que podemos reemplazar el primer término de esta definición, en todas las fórmulas en que el mismo aparezca, por el segundo término.

Además, sabemos que impuesta ó dictatorial equivale por definición a autoritativa, así que nuevamente podemos reemplazar el primer término por el segundo y obtenemos:

Nec(autoritativa)

Por supuesto, dado que podemos reemplazar ¬Pos¬(impuesta ó dictatorial) por Nec(impuesta ó dictatorial), y éste a su vez por Nec(autoritativa), podemos reemplazar la formulación normalizada del Teorema de Arrow, racional --> ¬Pos¬(impuesta ó dictatorial), por racional --> Nec(autoritativa), que era lo que queríamos demostrar.

De esta manera, podemos sostener que la imposibilidad de un mecanismo de elección social que no sea impuesto ni dictatorial es lógicamente equivalente a la necesidad de un mecanismo de elección social autoritativo, si queremos preservar la racionalidad de tales decisiones.

En el presente análisis asumimos que el eje de la teoría de Easton es la existencia, en toda sociedad, de una función o mecanismo que asigna autoritativamente objetos de valor o (podríamos parafrasearlo) objetivos sociales preferenciales.

A modo de aclaración, debemos diferenciar el concepto de autoritativo del concepto de autoritario, pues aquél hace referencia no a la noción de autoritarismo como opuesto a la democracia, sino a que las decisiones a las que se arribe deben ser respetadas, siendo obligatorias incluso para los individuos que no están de acuerdo con las mismas (lo que ocurre, ciertamente, incluso en las democracias).

De admitirse la sinonimia apuntada, las conclusiones de Arrow (la inexistencia de un mecanismo de elección social que no sea autoritativo) es la premisa fundamental de Easton (en toda sociedad existe un subsistema que decide autoritativamente los objetivos sociales preferenciales) ... de esta manera, el Teorema de la Imposibilidad formulado por Kenneth Arrow se convierte en el Teorema de la Necesidad del Sistema Político.

Saludos,

Carlos D. Montenegro

Ref.:

Arrow, K., “Elección social y valores individuales”.

Easton, D., “Esquema para el análisis político”

domingo, 28 de junio de 2009

Elecciones legislativas 2009

Como se dice habitualmente, con el diario del lunes cualquiera gana el prode.

Por los actuales comentarios de TN, no es difícil imaginar los titulares de mañana: “Derrota deloficialismo”; entonces no esperemos el diario del lunes y aventuremos un análisis de los resultados electorales. Para hacer este ejercicio, imaginaremos un escenario posible (muy probable, pero no el necesario).

Triunfo de De Narváez en Provincia de Buenos Aires, frente al ex presidente; triunfo de Michetti en Capital Federal, con Pino Solanas segundo y Carrió tercera cómoda; victoria de Giustiniani en Santa Fe; el kirschnerismo por encima del 35% a nivel nacional.

En éste escenario, el ganador parece ser Macri, adueñándose de los dos distritos más importantes electoralmente: Buenos Aires (Provincia y Ciudad). También Pino Solanas, que adquiere proyección nacional, casi independientemente de si su fuerza resulta segunda o tercera por escaso margen.

Derrotados? Varios, por supuesto. El más obvio, el oficialismo (pero éste lo dejaremos para el final ... como el postre).

Elisa Carrió, evidentemente; la magnitud de su derrota dependerá de la posición relativa de su espacio político respecto de Pino Solanas, en especial si no resulta electa quedando en tercer lugar. Probablemente, Prat Gay sea la proverbial cabeza de turco de esta elección.

Reutemann, posiblemente. La maquinaria electoral socialista fue capaz de recortar una importante ventaja de la grilla de largada y el Lole volvió a perder la “pole position”; creo que le costará posicionarse como presidenciable de cara al 2011.

Por supuesto, comienzan a abrirse varios interrogantes: Cobos, Felipe Solá. Binner.
El Acuerdo Cívico y Social de extracción radical dificilmente quede en buena posición: perdido el (macabro?) “efecto Raúl”, Stolbizer, Ricardo, Gil Lavedra y otros componentes de ese nicho político, nacidos en la UCR, no parecen ser una opción con probabilidades en el futuro próximo (aunque esto es política, se sabe).

Cómo evolucionará la alianza Pro – Peronismo disidente? De Narváez no puede postularse a la Presidencia... pero la gobernación es otra historia, un sillón al que probablemente Felipe quiera volver. Será la formula pro Macri – Solá a la Nación, De Narvaez a la Provincia? No es demasiado “bonaerense” esa fórmula? Como sería receptada en el interior? O modificaremos el segundo término, colocando al “eterno segundo”? Una fórmula Macri – Reutemann podría tener más chaces?

La Provincia de Santa Fe abre un importante interrogante: Binner no puede ser reelecto (salvo modificación de la Constitución Provincial). La pregunta es entonces: Giustiniani o Lifschitz? Hermes intentará la Nación, sólo que la duda es: presi o vice? Con Carrió o ... Solanas?

Y ahora viene el postre. El “Gran Derrotado” de los titulares de mañana: Kirschner. Pero... atención!!! Heraclea, Asculum, Cannas, Trasimeno, todas fueron derrotas romanas, pero Roma ganaba las guerras. Si los candidatos oficialistas cosechan al menos el 35% de las preferencias electorales en todo el territorio nacional, quedaría a sólo 5 puntos porcentuales del soñado 40!!!

Cierto es que la retórica nestoriana pregonó que se gana por sólo un voto ... y, víctima de sus propias palabras, puede “perder” por sólo un voto. Pero en realidad, no debemos olvidar que son elecciones legislativas: puede haber diferencia de votos pero obtener la misma cantidad de bancas y aunque eso se perciba como una victoria o una derrota, no lo es necesariamente.

Entonces: podrá el oficialismo conseguir en dos años esos votos faltantes y conservar ese piso? Llegará al mínimo constitucional?

Y la oposición: llegará fragmentada a la fecha del comicio, con alternativas claramente perfiladas? Pro vs. cívicos, o pro – cívicos?

El peronismo: percibirá los resultados como una derrota del kirschnerismo (acelerando la dispersión interna) o reevaluará la situación general (volviendo al redil algunos disidentes)?

Puede observar, estimado visitante, que los análisis dependen siempre del punto de vista del analista, y que algunos son más interesados que otros. Sólo las cantidades de votos y sus porcentajes son, en última instancia, objetivos: el objeto de nuestras reflexiones.

Saludos,
Carlos D. Montenegro

Bienvenido

Estimado cibernauta, a quien el azar (sea por sí mismo, sea mediante eficientes buscadores) ha arrojado a esta isla virtual, sé bienvenido.

Este rincón de la Red, del cual me he apropiado, se encuentra destinado a expresar opiniones, teorías, informaciones, análisis e ideas, todo lo cual podemos resumir en ese sencillo y prolífico neologismo de Dawkins: "memes".

En especial, dado mis gustos e intereses (y permítaseme utilizar este blogo para la expresar mis preferencias personales), serán memes estrechamente vinculados al Derecho, la Sociología, la Política y otras disciplinas del Ser Humano.

Queda Ud. invitado, amable visitante, a replicar los memes almacenados en tu cerebro, sean etos concordantes con los ya expresados, sean discordantes o sean originales, siempre en un marco de democrático respeto y tolerancia.

Saludos,
Carlos D. Montenegro

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